Diseño Industrial

SEBASTIÁN ÁNGELES – DÓRICA

Para comenzar, cuéntanos un poco sobre ti. ¿Cómo llegaste al diseño industrial y qué te motivó a fundar Dórica?

Desde pequeño siempre buscaba medios de creación. Imaginaba juegos o me expresaba a través de la pintura. Creo que siempre me he involucrado en el deseo de crear. Fue hasta que conocí la profesión de Diseño que comencé a estudiar el tema; inicié la universidad y rápidamente los muebles se convirtieron en mi pasión. Mi exploración nunca termina y ahora sigo nutriéndome de otras maneras, explorando la arquitectura y la escultura como medios de expresión también.

¿Cómo describirías tu dinámica de trabajo dentro de Dórica como equipo —y, en particular, qué rol asumes tú como diseñador industrial?

En general, soy el líder de los proyectos. Mi función es ser director y hacer un poco de todo: desde trabajo administrativo y ventas hasta fotografía y creación de campañas. Mi pasión siempre es crear objetos, y ahí es donde más me divierto. Me doy tiempo y creo junto con mi equipo con paciencia y dedicación. En el día a día se trata más de encontrar medios para publicitar de manera creativa nuestros productos, y es ahí donde las habilidades de todo mi equipo convergen en colaboración.

¿Qué aporta cada uno de ustedes al proceso creativo-productivo en Dórica, y qué distintas perspectivas o disciplinas convergen en ese flujo de trabajo?

En general, yo me dedico a dirigir la línea de los productos y hacia dónde va la marca. Como diseñador industrial, busco apoyo de creativos de otras áreas, como arquitectos, mercadólogos o diseñadores enfocados en otras ramas. Mi oficina se organiza como módulos creativos, en los que equipos se enfocan en creación de productos, espacios, contenidos o ventas.

Vivimos en una época donde parece que “todo ya se hizo”. ¿Cómo logran en Dórica mantener la frescura e innovación en el mobiliario industrial?

Siempre he intentado crear objetos originales. Dentro de lo que ya se ha visto, siempre existe un espacio donde ser original. Aunque tengo influencia de grandes artistas, para mí es importante no crear una silla más o un objeto más que sé que puede ser reemplazado o que tiene una opción más económica o mejor resuelta. Mi enfoque siempre es expresarme a través de los objetos y que esta expresión logre una relación directa con el usuario.

¿Cómo gestionas el equilibrio entre tus preferencias estilísticas personales y las demandas del mercado o de los proyectos al crear una nueva colección para Dórica?

No me dejo llevar por tendencias ni mercados. Intento diseñar lo que creo que está bien y lo que siento que aportará a la vida de los usuarios. A partir de esos diseños pueden existir adaptaciones al mercado, hablando de materiales o texturas, pero la forma pura es decisión mía y una visión que intento aportar a la humanidad.

¿Cómo visualizas la evolución de tu trabajo con Dórica hacia el futuro? ¿Hay algún sueño o proyecto específico que te gustaría desarrollar que refleje tu visión del mobiliario industrial?

Creo que Dórica es un proyecto que ha madurado bien. Mi visión sobre la marca no trata de cambiar lo que hemos logrado, sino de llegar a más personas. El principal enfoque es tener más presencia y que más personas logren conectar con nuestros productos.

¿En qué medida consideras que la complementariedad entre tus habilidades, el equipo de Dórica y los artesanos ha sido clave para el éxito de la marca?

Esa mezcla ha sido el éxito de la marca. Poder llevar mis ideas a través de métodos tecnológicos y combinarlos con la destreza artesanal es lo que nos ha permitido crear productos con tanta identidad, calidad y un diferencial difícil de lograr. Me siento afortunado de colaborar con artesanos tan talentosos, con un equipo muy dedicado, y tener la oportunidad de llevar mi visión a la realidad.